Habia una vez...
En realidad la historia empieza muy atras, cuando yo tenia unos 17 años y todavia estaba en la secundaria. En esa epoca empece a militar en el radicalismo, en la franjita, ademas mi viejo habia sido radical de siempre, de Frondizi en su epoca, que salia a pegar afiches y todo, con mi vieja que lo acompañaba en ese patriada a cambio de nada, como son todas las patriadas. Asi que ya sabia como era eso de andar militando por alguna causa... Ademas cuando uno es chico quiere cambiar el mundo. Con el paso del tiempo se tiene suerte si el mundo no lo cambia a uno. Pero si se persiste uno sigue queriendo un mundo mejor, y encima quiere vivir para verlo y disfrutarlo...que eso de hacer todo para las generaciones venideras es demasiado altruismo para mi...
He tenido altibajos en esto de participar en el gobierno del reino de este mundo: pero mal que mal nunca perdi mis el contacto con algunos buenos amigos que la politica supo darme. Asi fue como hace como dos años me encontre con Chingolo a quien conocia de hace años y le tenia mucha simpatia pero no era alguien a quien yo pudiera llamar "amigo" (esa palabra suelo usarla con bastante cuidado y mis amigos son "a band of brothers" como dice Shakespaeare), pero charlando me invito a unas reuniones de amigos que hacian en un bar no recuerdo que dia de la semana. Si recuerdo que era verano y que yo estaba bastante al pedo. Y eran lindas reuniones, buena gente, y me volvio el gustito por la politica. Al menos por militar con gente como ellos a mi manera.
Obviamente que ya no solo a Chingolo puedo llamar "amigo", sino a varios mas. Y a medida que voy conociendo más a los que conozco y a los que van llegando -porque La Lebensohn está creciendo mucho- creo que con el tiempo terminaré pareciendome a Roberto Carlos y su millon de amigos.
Hasta la proxima entrada.
lunes 9 de junio de 2008
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